Terminó como la figura de un equipo, como él dijo, chato y sin agresividad en el primer tiempo, pero que ganó por el peso específico de sus individualidades. Y por eso, porque pese a los errores cometidos se clasificó a la siguiente fase, Julio Mozzo quedó satisfecho. Además, porque hacer goles no es cosa de todos los días para un jugador de sus características y porque "somos un grupo de mucha autocrítica", algo indispensable para detectar los defectos y corregirlos.
"No jugamos bien, pero ganamos. Ahora nos queda corregir los errores y para eso tenemos autocrítica", resumió el uruguayo, siempre con el infaltable mate en mano. Y por supuesto, la sonrisa se le dibujaba en el rostro al resaltar su gol.
"Quedé contento por el triunfo porque la Copa Argentina es importante para nosotros y también por el gol, porque no se da habitualmente. El rendimiento sabemos que faltó, pero somos conscientes de eso y de que vamos a mejorar", abundó Mozzo.
Y aunque muchos creían que cuando tomó la pelota para patear el penal le iba a romper el arco al arquero de Brown, el volante canalla definió con exquisitez. Y él fue el menos sorprendido. "Siempre me tengo fe. Se lo pedí a Gonzalo (Castillejos) y por suerte lo pude convertir. Generalmente cuando pateo un penal trato de mirar al arquero y esta vez lo vi moverse hacia la izquierda, por eso la toqué suave al otro lado", detalló.
Claro que, si se da otra pena máxima en el campeonato, otra vez la pelota volverá a las manos del goleador canalla, el último en convertir en la B Nacional, ante Patronato en el Gigante. "Cuando se lo pedí le dije que me lo dejara, que en el campeonato lo patea él. Además es el goleador y tiene que terminar ahí arriba de la tabla. En este grupo no hay egoísmos y lo importante es que la pelota entre, no quién lo patee".
La alegría por la conquista entra en el terreno personal, pero no así el rendimiento colectivo que distó mucho de ser el pretendido. Pero está tranquilo porque "este grupo tiene una autocrítica muy grande y apenas llegamos al vestuario nos miramos cara a cara, nos dijimos que tuvimos errores y que hay que mejorar", confesó.
Uno de esos errores fue que "quisimos entrar siempre por el centro en vez de usar las bandas". Y describió que Central arrancó el partido "como un equipo chato, sin agresividad y con poca movilidad. Sí tratamos de mantener el orden. Pero en el entretiempo hablamos y reaccionamos".
—¿El bajo rendimiento tuvo que ver con que inconcientemente pensaron más en la B Nacional?
—No. Obviamente que el objetivo principal es el ascenso, pero esta Copa clasifica a la Sudamericana y vamos a tratar de ganarla.
—¿A ustedes mismos les sorprendió que Pizzi pusiera titulares?
—Acá siempre decimos que somos veintiséis en este grupo y cualquiera está capacitado para jugar.
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