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Bases para edificar en Rosario Central |
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Por Elbio Evangeliste / Ovación -
23.01.2012 -
tiempo estimado de lectura (3'39'') |
Dos días libres para recargar energías. Mientras los jugadores descansan (salvo Jesús Méndez), el cuerpo técnico seguirá sacando conclusiones de lo realizado hasta el momento y de lo que hay por hacer de cara al futuro. Difícilmente no se consigan los objetivos planteados en las pretemporadas. Rosario Central se propuso varios y todos fueron cumplidos al pie de la letra. Potencia y resistencia física, y ritmo de juego, este último concepto aún tiene algunos capítulos por delante. Todo eso fue lo planeado por el equipo de Pizzi, que ya trabaja desde hace algunos días en nuestra ciudad, con los dos refuerzos que permite el libro de pases. Un combo que servirá de plataforma para alcanzar la meta trazada. Desde el mismo día en que el plantel retornó de la costa comenzó una nueva etapa, más relacionada con lo estrictamente futbolístico y que también deberá aprovecharse para no dar ningún tipo de ventaja en el reinicio de la competencia.
La seriedad que le pone al trabajo el cuerpo técnico canalla está fuera de discusión. Jorge Fleitas exige al máximo y es muy meticuloso para que todos cumplan con las pautas estipuladas. La totalidad del plantel jamás se apartó de ese plan de trabajo. Hubo casos en que algunos jugadores tuvieron que moverse de manera diferenciada durante un par de días, pero nadie quedó en deuda.
Pelota al pie. En Necochea hubo prácticas de fútbol y amistosos, casi todos informales, contra Almagro, Huracán de Tres Arroyos, Club del Valle y Belgrano, y ya en Rosario frente a Defensores de Belgrano de Villa Ramallo. En estos ensayos, amén de algunas pruebas, Pizzi trató de darle forma a la idea futbolística que ya tiene en mente y sobre la que viene trabajando desde su arribo al club. ¿Qué le falta? El martes ante Coronel Aguirre y sobre el próximo fin de semana la Copa Ciudad de Rosario. Después, al ruedo.
La recuperación de muchos jugadores que venían con algunos problemas físicos, tales los casos de Ricky Gómez, Federico Vismara y Javier Toledo, es otro punto clave. Es más, aunque parezca un hecho poco relevante, Paulo Ferrari pudo hacer la pretemporada, cosa que hace seis meses no había ocurrido. Lo mismo corre para Germán Rivarola, quien en julio de 2011 trabajó siempre aparte por una molestia en el tobillo que arrastraba del torneo anterior (ver aparte).
En Necochea. Arena hubo mucha. Las trepadas a los médanos fueron una constante. Se arrancó con una pista de 70 metros que con el correr de los días se fue acortando, pero que nunca dejó de ser exigente. Las pasadas en el bosque fueron otro tanto. Fueron 10 kilómetros por días que fortalecieron los músculos, pero que a la vez sirvieron para relajarlos después de las horas de gimnasio.
Todo esto tiene una explicación lógica si se pone bajo la lupa el despliegue físico que requiere un equipo dirigido por Pizzi en cada partido. El DT pretende que su formación presione de manera constante y no hay otra forma de lograrlo que estar ciento por ciento en la parte física. En el primer tramo del torneo quedó en evidencia.
Refuerzos. Lo ideal hubiese sido que los dos refuerzos comenzaran trabajando con el grupo el 3 de enero. El chileno Leonardo Monje lo hizo, pero Jesús Méndez recién llegó a 48 horas de la despedida de Necochea. Por eso se pondrá en práctica un acondicionamiento físico corto y efectivo, para que el mendocino rápidamente se empareje con el resto.
Pero haberse venido de la costa con los dos refuerzos ya metidos en el grupo no es para obviar. Porque Pizzi ya puede centrar su atención sólo en trabajarlos y no gastar energía en la búsqueda de algún jugador.
Será tiempo de encarar los amistosos que quedan para que el nivel futbolístico deseado no tarde en llegar. El debut en la Copa Argentina marcará el primer mojón deportivo del año. “Voy a poner lo mejor porque es una Copa que la queremos ganar”, dijo Pizzi más de una vez. De lo que no caben dudas es que el partido contra Desamparados será el puntapié inicial de una carrera frenética contra las obligaciones, las presiones y los deseos.
Otro punto sustancial: la convivencia fue la mejor. Y, se sabe, cuando puertas hacia adentro las cosas se hacen bien siempre es más fácil mantener la armonía del grupo.
Para esto se trabajó y se sigue trabajando. La puesta a punto aún debe cumplir un par de pasos sustanciales, pero las bases parecen estar echadas.
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