Central arrancará hoy una semana donde la consigna excluyente será mejorar en todos los aspectos, más precisamente de los pies a la cabeza. Reinaldo Merlo tendrá hasta acá la previa más importante desde que aceptó el desafío de intentar devolver a Central a la primera división. Porque hasta ahora las cosas en lo futbolístico y lo numérico no van bien y hay que corregir el rumbo urgente. Mostaza deberá sacar a relucir su estirpe de técnico con espalda para capear temporales y recalcular cómo se sale adelante de esta coyuntura por ahora adversa. El énfasis deberá estar puesto en la cuestión táctica, ya que Central fue un desaguisado ante los tucumanos, pero en la misma medida habrá que apuntalar el aspecto anímico de un plantel que en la última fecha en el Gigante sufrió muchísimo asumir la obligación de conseguir un resultado positivo. No tuvo respuestas técnicas ni emocionales para sobreponerse a la situación y esto deberá corregirlo el cuerpo técnico auriazul.
Merlo primero tendrá que ponerse de acuerdo con él mismo sobre qué sistema táctico utilizará de acá en adelante y ensayarlo a full en la semana, sin probar tantas variantes que al fin parecen confundir a los jugadores. Porque además de los cambios de sistemas en las prácticas, también hay variantes en los partidos y eso parece que termina complicándole la vida a los jugadores. En especial el foco está puesto en el aspecto defensivo, donde la línea de tres parece que martiriza a los defensores y cuando hay cuatro hombres se recupera algo de solidez. El sábado ante Patronato Central dispondría de un 4-4-2.
Las gritas defensivas también son producto de un mediocampo que hasta el momento no entrega solidez en el retroceso. Y, especialmente ante los tucumanos, el ataque sufrió una anemia de volumen de juego alarmante. Es cierto que Figueroa y Toledo están bajos, pero no hay que pasar por alto que la pelota pocas veces les llega redonda.
A la visita a Patronato luego se sumarán las excursiones a Atlético Rafaela y Almirante Brown (pendiente de la primera fecha) y en esta seguidilla habrá que tener claro el plan de juego para comenzar a esgrimir argumentos sólidos que permitan acumular puntos. En sintonía con la necesidad de levantar el funcionamiento futbolístico individual y colectivo, Mostaza tendrá que potenciar el aspecto anímico de un plantel que contó con la llegada de once refuerzos, pero que conserva a muchos juveniles que todavía lucen golpeados por el descenso.
Una semana para apuntalar la autoestima. Para que cada uno de los jugadores asuma que debe levantar el nivel. Para definir el esquema táctico y masticarlo. Para planificar la visita reivindicatoria a Patronato de Paraná.
|