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La base ante todo |
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La Capital -
30.08.2010 -
tiempo estimado de lectura (2'07'') |
El acostumbramiento a la categoría se hace al andar. No hay otra. Y a juzgar por el rendimiento y los resultados esa materia llevará su tiempo. Lo que sí quedó en claro es que con nombres propios la cosa no se arregla. Sentar las bases primero para que a partir de ahí fluya el fútbol suena como condición sine qua non. A las pruebas hay que remitirse. El ingreso de Cristian González le aportó experiencia (en varias jugadas el Kily lo demostró), pero esa variante no solucionó el problema de fondo que hoy tiene el equipo de Reinaldo Carlos Merlo.
Las pruebas que el DT viene llevando a cabo con los distintos dibujos tácticos son meros bancos de prueba. De fútbol por ahora poco y nada. Menos anoche, donde el equipo se vio superado de principio a fin, a diferencia de sus dos anteriores presentaciones, en las que contó con varios minutos aceptables (el segundo tiempo contra San Martín de San Juan y el primero ante Belgrano). En esta ocasión Mostaza apostó por el jugador emblema que tiene en el plantel: el Kily, quien poco pudo aportar.
La vorágine en la que se movió el equipo eclipsó cualquier arresto individual, incluso el del máximo referente canalla. Recostado del centro hacia la izquierda, unos metros adelante de la línea de tres volantes (funcionó como un doble enganche junto a Martín Rivero), el Kily trató de hacer lo suyo, aunque todo lo hecho no le alcanzó para ubicarse un escalón por encima del resto.
Su experiencia le sirvió para generar faltas en tres cuartos de cancha y a partir de allí el equipo pudo poner la pelota dentro del área rival, más allá de la incapacidad para lograr de esa variante un punto clave para complicar. Pero el resto fue una extensión del bajo nivel colectivo. De todas formas, de sus pies nació la jugada más clara que tuvo el canalla allá por los 3’ del complemento, cuando la guapeó en el medio y a base de coraje se sacó dos hombres de encima para luego habilitar a Figueroa, quien la hizo correr hacia Toledo, que estrelló su remate en el palo.
Fue lo más punzante en los 90’. Cristian González cumplió con el paso importante de estar a disposición del técnico y ayudar desde adentro de la cancha. Los partidos le irán dando la chance de hacer que toda su experiencia se transforme en un arma de cara al único y gran objetivo, pero el combo debe contar con otros ingredientes decididamente necesarios. Porque los nombres propios sólo podrán tener su real valía cuando el andamiaje colectivo tenga más peso que las individualidades. Será tarea de Merlo entender la ecuación y obrar en consecuencia. Cuando eso suceda resultará más sencillo sacarles el jugo no sólo a los más experimentados.
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