En un mundo donde el valor de la palabra subyace al del interés económico, el caso de José Shaffer es digno de destacarse. Porque el lateral izquierdo que acaba de sumarse al plantel de Reinaldo Carlos Merlo siempre se mantuvo en sus trece: venir a Arroyito, más allá de que podía quedarse en Benfica de Portugal y ganar más dinero. "Siempre me hicieron sentir importante y eso vale muchísimo para mí. Por eso dije que quería venir a Central y por suerte se dio", le dijo a Ovación en un mano a mano, luego de almorzar cerca de las 3 de la tarde con un sandwich de lomito.
Si la primera impresión es la que cuenta, como aquel anuncio publicitario, la de Shaffer fue muy buena. Si se entiende por eso al menos, a la de un tipo decidido, no sólo a sumarse al duro desafío de un rápido ascenso, sino a hacer el máximo sacrificio para lograrlo. Ya lo hizo resignando bienestar económico, ahora también se puso como objetivo ser útil, jugar, y para eso se propuso la máxima concentración. Ejemplo de ello, es su familia, que no podrá acompañarlo a Rosario porque priorizó que su pequeña hija no se mueva del jardín de infantes elegido en Buenos Aires. "Sé que será un sacrificio tenerla lejos a ella y a mi mujer, pero elegí este destino y no quiero que nada me distraiga del objetivo de dar todo en Central", señaló con énfasis, ya casi en el final de la conversación en el Plaza Real Hotel. "Será duro, pero quiero concentrarme en entrenar, descansar, entrenar y jugar".
"Estoy contento porque lo estaba esperando", dijo. "La decisión desde el primer día fue venir y por eso le tengo que dar las gracias a Central por el esfuerzo que hizo en traerme. Fueron los primeros que se interesaron. Merlo me llamó, los dirigentes también y mucho. Lo hablé con mi familia y la decisión fue esta", señaló este lateral zurdo que prioriza "ir siempre al ataque, defendiendo por supuesto".
Y abundó: "Podría haber ido a Europa y cobrar tranquilamente. Hoy por hoy perdí plata pero decidí venir porque me hicieron sentir cómodo y se lo quiero devolver al club pero no con palabras, sino con los huevitos dentro de la cancha". El defensor confesó que "tuve opciones de Deportivo La Coruña pero no me fueron sinceros y eso no me gusta. Central me fue de frente y por eso acá estoy".
Y la presión no le asusta, "ya la tuve en Racing cuando jugué la promoción. Ahora tengo más experiencia y tengo que salir a la cancha como guerrero, como leí en alguna nota. La B Nacional sé que es dura pero tiene nivel de primera, así que no siento que bajé un escalón sino que vine a un club grande".
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