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Escenario complejo |
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Elbio Evangeliste / Ovación -
04.03.2010 -
tiempo estimado de lectura (1'46'') |
Central está hoy inmerso en un verdadero laberinto. Desde los números, desde lo futbolístico y también desde lo anímico. Y está claro que ese golpe de timón que debe llegar (desde el juego y los resultados) tiene como actor principal a Ariel Cuffaro Russo. Es él quien hoy debe dar la vuelta de tuerca para reacomodar las piezas y lograr lo que en Arroyito tanto se extraña: un triunfo. ¿Su continuidad? “Es difícil hablar sobre el futuro. De mi parte sólo tengo que pensar en armar el equipo para el próximo partido”, respondió ante la consulta acerca de si en el cotejo del lunes, contra Gimnasia, se jugaba el puesto. Y agregó: “Estoy con ganas de seguir luchando porque sé que se puede revertir. Uno como entrenador se da cuenta cuando la cosa no da para más. Además uno no quiere hacerle ningún daño a la institución”.
Por los pasillos se escucha que la comisión directiva está dispuesta a bancar el ciclo del entrenador, amén de los resultados. “Si yo viera que la cosa no da para más me voy ya, pero sinceramente siento que este equipo le puede ganar a cualquiera”, apuntó. Lo que vendrá será una verdadera incógnita, por supuesto con los resultados como testigo.
Y ese futuro está íntimamente relacionado con la mano que muestre el técnico para ordenar la casa desde lo futbolístico. Es que a esta altura “la forma” como le gusta decir a Cuffaro comienza a trasladarse a un segundo plano. Hoy un resultado está por encima de todo.
Mano ya echó en cuanto a nombres y en lo que tiene que ver con el esquema táctico. Porque desde el 4-4-2 tradicional (el esquema que más lo convence) pasó a la apuesta de los tres delanteros. Es más, el equipo ayer, urgido por las circunstancias, terminó jugando hasta con cuatro atacantes.
En ese sentido ya mostró que no le tiembla la mano para cambiar nombres y dibujos tácticos, pero lo que venga de aquí en más será crucial. Ningún nombre, ni ninguna disposición táctica le garantizará un resultado positivo, pero sí es un hecho que el contexto en el que deberá moverse a partir de ahora será distinto. Porque las urgencias aumentan partido a partido y el margen de error es cada vez menor. El escenario es complejo para todos, pero para Cuffaro más aún.
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