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El Club - Los Inicios

Fundación 24/12/1889
Sede Mitre 853. Rosario. Pcia. Santa Fe.
Teléfono/fax (0341) 4113242
Nro. de socios 44552
Presidente Sr.Norberto Speciale
Web Site www.RosarioCentral.com

El Inicio

COMO NACIÓ EL CENTRAL ARGENTINE RAILWAY ATLETIC CLUB
Un puñado de muchachos
No es el caso que recordemos la inauguración del ferrocarril en Rosario. La presidencia de Roca. Para la historia sucinta, breve, inconclusa, de un club deportivo, no interesa posiblemente. Pero lo importante es señalar que a raíz de ello llegaron en la segunda mitad del siglo pasado a nuestro país numerosos súbditos británicos para ejercer distintas funciones.

Desde Londres fueron comisionados altos empleados que venían a dirigir. También eran ingleses gran cantidad de obreros ferroviarios. Entre esos "jonhis" muchos había de edad madura. Otros eran jóvenes. Y no faltaban, como es lógico suponer, los pibes.

Nos cuentan que los inglesitos, que en su patria ya se divertían pateando la pelota, empezaron aquí, en los "güecos", cercanos a los talleres, a darles puntapiés a la redonda.

Ese puñado de pebetes empezó a hacer ejercicios con una pelota de goma que quedaba frente a la parada Castellanos. Eran los muchachos de don Tomás S. Hopper – William y Henry – y F. Mc. Leen, Michel Green, F. Barton, E. Camp, J. Mac Intire, Sthephen Simps, entre otros.
Fueron ellos quienes iniciaron la ruta de la entidad que habría de surgir oficialmente.

Durante un tiempo jugaron partidos amistosos bajo la denominación de Talleres, hasta que SE FUNDA EL CENTRAL ARGENTINE RAILWAY ATLETIC CLUB.

Era el mes de diciembre. Corrían los días agonizantes del año 1889. Caía la tarde. Un grupo de obreros y empleados del F.C. Buenos Aires y Rosario acababan de llegar, terminadas sus ocupaciones, a un viejo café de la Avenida Alberdi, donde años más tarde habría de levantarse el edificio del Colegio de los Talleres.

Entre ellos se hallaban, Colin Calder, Tomás S. Hoper, R.C. Chamberlain, Miguel Green, W. Mulhall, N. Cooper, Simps, Maybe, Wilkinson, Lamb, Hollis, Muskett y algún otro que la memoria se niega a precisar. Esa tarde el círculo se había hecho más estrecho.

Todos ponían atención en las palabras de Calder, que en tono al parecer convincente, poniendo calor en su expresión, exponía vaya a saber qué argumentos.

¿De qué conversaban aquellos ingleses que no podían ni siquiera presumir los criollos de las mesas cercanas?
Cuando ya entrada la noche los contertulios se alejaron del lugar, se adivinaba en ellos como una promesa de una reunión no lejana.

Al día siguiente, en el mismo local, quedaba fundada una entidad deportiva para la práctica de un sport que por entonces sólo se había jugado en forma esporádica, alguna tarde que después de la tarea diaria se habían reunido en el descampado para practicar cricket. T. Mutton propuso el nombre de la institución. Se llamaría Central Argentine Railway Atletic Club.

Fue primer presidente mister Colin Bolin Calder y secretario mister C. Chamberlain. Había cristalizado, pues una noble intención. Central Argentine Railway Atletic Club daría cabida a todos trabajadores del F.C. Rosario y Buenos Aires que desearan hacer deporte.

Cuando la empresa cedió un terreno para que ahí se diseñara el campo de juego, se iniciaron de inmediato las prácticas de cricket y muy poco después las de fútbol.

Los primeros colores de la flamante institución fueron blanco y rojo, más tarde casaca blanca y azul repartidos en cuadros grandes y, posteriormente, la auriazul, en franjas verticales.

En la primera época La primera época estuvo erizada de dificultados
Se jugaba por el deporte mismo. El juego de los "cuatro ingleses locos" se practicaba, realmente, por pura diversión. Esos obreros entusiastas después de pasar muchas horas del día entregados a la tarea que a cada cual correspondía en los talleres del ferrocarril, junto a hierros y maquinarias, necesitaban, fuera del trabajo, buscar motivos de distracción.

Es que existía, por lo demás, verdadero amor por el deporte. Los hijos de la Albión habían sabido predica con el ejemplo las bondades que aporta el cultivo del músculo mediante el ejercicio físico, ya fuera este bajo el aspecto del cricket o del fútbol.

El ferrocarril aportó bien pronto un terreno para que se hiciera el campo de deportes. Aquellas tardes del viejo barrio Talleres hallaba a los "pioneers" del gran fútbol de ahora, entregados a la práctica de un sport que, con el correr de los años, habría de alcanzar enorme arraigo y popularidad.

Pero si bien es cierto que el campo de juego, contando con la colaboración de la empresa, significaba un aporte considerable, no salvaba ello todas las necesidades del momento.

Había que comprar los implementos necesarios para la práctica del fútbol, que no eran pocos, representaba un gasto apreciable, si se tiene en cuenta la carencia de un número calificado de contribuyentes y lo elevado de esos artículos importados que más de una vez habrían de causar la risa de los empleados aduaneros.

Un episodio pintoresco Danny Green nos decía en cierta ocasión que hallándose un día jugando fútbol en un descampado que daba sobre la hoy Avenida Alberdi, en las inmediaciones del portón número dos, de un shot fue a parar la pelota al medio de la calle en circunstancias en que acertaba a pasar un coche de plaza o victoria, guiado por un aúriga de pocas pulgas.

El hombre descendió del pescante, tomó el esférico y partió con él entre el asombro y el descontento de la muchachada que reclamaba a gritos su devolución.

- Para nosotros la pelota tenía un gran valor, que seguramente no sabía apreciar el cochero de marras. Fuimos detrás de él hasta el centro de la ciudad. Y no nos costó poco convencerlo de que se trataba de un juego sin molestias para nadie y menos motivo de burla, como posiblemente fuera su interpretación. Cuando nuestros equipos, actuando en campeonatos oficiales fueron ganando popularidad, en las canchas donde jugábamos solíamos hallar al buen hombre que a la postre resultó ser nuestro mejor "hincha"

Cada vez son más los adictos al nuevo deporte, que por meras razones generacionales más que de otra índole, chocan con frecuencia con los conductores -fundadores- de la institución.

El primitivo nombre de Central Argentine Railway Atletic Club, subsistió hasta principios de siglo. Cuando en el año 1903 se produjo la fusión de los ferrocarriles Buenos Aires y Central Argentino, se realizó una asamblea entre los asociados rosarinos y personal ferroviario que se trasladara desde Campana a esta ciudad.

Fue un acto en el cual se trató de buscar la fórmula que conciliara las preferencias de las dos tendencias. Y fue así que tras algunas deliberaciones se adoptó una denominación mixta, dándose el nombre de C.A. Rosario Central, aprobándose una moción de don Miguel Green. Si bien es cierto que desde tiempo antes la práctica del fútbol constituía ya la preferencia de los asociados de la floreciente entidad, puede decirse que a partir de entonces tomó mayor arraigo y popularidad el juego.

Los partidos amistosos prosiguieron a partir de entonces sin solución de continuidad y fue formando Rosario Central en sus filas a elementos que poco después habrían de brindarle legítima satisfacción. Cuando los institutos que propulsaban el juego de la redonda entre nosotros resolvieron constituir una institución central que los cobijara y organizara campeonatos, el club auriazul habría de ser uno de los más decididos organizadores.

EN LA FUNDACIÓN DE LA LIGA ROSARINA
El club Rosario Central, un activo propulsor del fútbol desde fines del siglo pasado, no podía estar ausente en el acto de fundación de una entidad que diera vida oficial al juego de la redonda.

Y así, con la colaboración decidida de los dirigentes del floreciente instituto auriazul, surgió la Liga Rosarina de Fútbol, el 30 de marzo de 1905. Es memorable aquella reunión en donde se echaron las bases para la fundación de la Liga, llevada a cabo en el hotel Britania, que a la sazón estaba situado en la calle Urquiza a la altura del 1200.

Fue primer tesorero de la Liga Rosarina de Fútbol don Miguel Green, representante del Club A. Rosario Central.

FUENTE: Revista del cincuentenario

El Club más antiguo del País

Si bien es conocido por todos que el club más antiguo de la primera división del fútbol argentino es Gimnasia y Esgrima La Plata, este club no practicó el fútbol hasta después de la creación de Rosario Central, que sí se creo con la finalidad de practicar este deporte.

Es por eso que Central tiene el privilegio de ser el Club de Fútbol más antiguo del País, más de 110 años de continua actividad.

También es importante destacar que encuentra entre los 10 equipos más antiguos del Mundo.

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